Un solo corazon
Cuando llega la noche
pienso en ti, recostada
sobre la hierba…te imagino,
el canto de los grillos
me acompaña.
Siento como mi alma se pierde
en el infinito y te busco, deceo
tenerte conmigo para que escuches
este concierto a la luz de la luna
tú, yo, la noche, tu boca, la mía
nuestras almas fundidas en una sola.
Nuestro amor impregnado de dulzura,
de pasión… y tus ojos que con su
luz opaquen todas las estrellas de
el universo. Así te sueño, así quisiera
amarte y entrar en ti…lentamente
sin prisa y entregarnos sin barreras
solos tú y yo, ¡ho! qué feliz sería!
entregarnos a el mundo de el éxtasis
yo en ti, tú en mi, un solo corazón…
Me diste un abrazo
Sigo sin poder decir que te amo más que a cualquier cosa. Más que a nadie, sí. Pero no más que a mis convicciones. Eso me da fuerzas para no reprocharme el haberme ido. Eso me da fuerzas para no reprocharme el dormir sin ti.
Anoche soñé contigo. Miento. Para ser exactos, te recordé en sueños. Reviví nuestras caminatas sin rumbo ni tiempo establecidos. ¿Recuerdas cuando me fuiste a buscar a la salida de la universidad? Caminamos durante no sé cuantos días, durmiendo donde fuese
Algunos en el partido defienden la lucha terrorista. Dicen que el fin justifica los medios. Imbéciles; los medios, esos pedazos de tiempo para fabricar dolor, son la vida, la vida de carne y hueso, de los que estamos, no de los que supuestamente vendrán. Esas palabras las escuché tantas veces salir de tu boca que ahora son mías por derecho, o por maldición
Deseo tanto un mundo mejor, pero mientras más trabajo para conseguirlo, soy más consciente de que es imposible. Y yo, qué ironía, te tachaba de utopista, recriminándote que al encerrarte en tu isla andina no cambiarías nada, que tu mundo perfecto era una fantasía. Si vives en ella, al menos será cierta para ti. En cambio yo, respiro en una cloaca.
Cuando pido ayuda al estado es inevitable ver cuán asqueroso puede ser un político; cuando pido ayuda a una iglesia, la mezquindad sale a flote al ver que por un pan un pobre debe vender su alma. Creo que sabías que me asquearía de esta sociedad. No dijiste nada en su momento. Sólo me abrazaste con mucha fuerza, de la que no retiene, de la que te da valor para partir.
Abandoné el partido y me metí de misionera. Espero que en esta ocasión consiga dar más de lo que resto. Estos dos últimos días han sobrepasado lo insoportable.
Me acosté envidiándote, como suele pasar últimamente. Me desperté envidiándote, para mi desconcierto. Dudo que tengas razón, y dudar me tambalea. Aislarse para no contaminarse no supone un bien colectivo. ¿O sí? Tú eres feliz en tu burbuja, que es grande. ¿Habría suficientes burbujas para todos? Tu utopía es factible porque la mayoría vive en la realidad, como yo”.
No dejo de pensar en tu postura. A veces te siento egoísta y otras eres mi inspiración. Eres consecuente y, ante todo, feliz. Yo también soy consecuente, aunque rara vez soy feliz. Además, esos ratos de felicidad están más vinculados con la esperanza que con la realidad. Cuando paseaba contigo, tus ojos no dejaban de brillar, y no era por mí. Contribuía, lo sé, pero no era por mí”.
Estoy harta de lidiar con curas obsesionados con el sexo y la miseria. Están enfermos. Pareciera que luchasen contra los métodos anticonceptivos para que haya más miserables y que así sea inconmensurable el placer de recibir la gratitud al ser sus salvadores.
A ti te daba igual que el poder fuese de los comunistas o de los capitalistas porque con cualquiera de ellos no dejaría de haber privilegiados y manipulados, ya sea por una religión, una ideología, un deporte o el miedo. O el amor. Te despediste con el abrazo más hermoso. Incluso sentí que si me quedaba dejarías de admirarme. Para ti no importaba si se creía en tal o cual cosa,lo que valorabas era que uno fuese consecuente.
Mi olfato se ha acostumbrado al olor a escoria y, no me respondo cómo, he vuelto a percibir los aromas que me condujeron a esto. Una viejecita acurrucada en la esquina de una calle, cogiendo mi mano, me dijo que se marchaba tranquila porque en mi mirada florecía la vida.
Este camino que empiezo me ilusiona tanto que casi no te echo de menos a pesar de que pienso constantemente en ti. Nos siento más unidos que nunca. Mis ojos brillan como los tuyos y algo me dice que siempre seremos una pareja mientras se mantengan encendidos.
Cerraré los ojos y me iré
Quiero cerrar los ojos a la orilla del mar
entre algas poetas y cangrejos voladores
sin estos espectros imaginarios
ni letras que duelen
cargadas de libertad
Desvanecer de la mirada aventurera
y de esos sueños bastardos de pradera
y las musas prestadas y fugaces
como meteoritos
delfines y lobos
Es verdad
Quiero que solo esten los silencios frios
y la partida vestida de tos
sin pum pum corazonado
ni oraciones manipuladas
complice de los laberintos
Irme esparciendo con cada ola
ya hable con el vaiven y me dijo que si
traje conmigo la anestesia para las piedras
invitada especial la caida
volteare y tu estaras ahi
Cerrare los ojos y me ire
Las sombras que brotan en la noche
Las sombras brotan en la noche, fluyen de los espejos
y abandonan la luz, los estantes profundos, los pisos trémulos.
Se desprenden de las paredes para invadir el cuarto;
este cuarto solitario donde busco sorprender el sueño esquivo.
Sombras que intentan detener el tiempo deslizándose entre latidos.
Me resisto a la paz del cementerio, a la geometría
de los mármoles donde los vivos pasean su dolor mezquino.
El cuarto se desvanece;
los párpados caen derrotados por la noche
y la batalla continúa en la hondura de las pesadillas.
Ahora son los fantasmas más temidos los que baten sus alas
para espantar al niño muerto.
Quiero que la luz me roce,
que las llamas de la creación quemen mis poros.
El fuego consume las horas, la carne, los sueños,
y no tengo fuerza.
¿Qué puede hacer una como yo?
Poder tener esos labios tan cerca
y humedecerlos cuando me apetece
Existe un perfecto sincretismo entre el y yo.
Complemento necesario sin duda para mi,
que me da cobijo y me retiene.
Su interior tan conocido, será sin duda
siempre mi hogar, del que no puedo alejarme
más que unos centímetros
Le amo sin dudar, amor puro y campechano
como los de antes…
Aunque a veces me muerda,
seguiré siendo siempre suya.
Que puede hacer una pobre lengua como yo
sino amar la boca que la hospeda…
Acto de Don Antonio & Mariana
Mientras Don Antonio echa una ojeada a su libro de Cálculo Integral, divisa con el rabillo del ojo que Mariana parece estar inquieta, le atacó una bandada de pájaros el corazón.
Él todo el rato está pensando que no es posible, que no para de moverse, sabe que está suponiendo un reto este nuevo día y dice:
- Mariana qué pasa: ¿no estudias? y ella tímidamente contexta:
- Sí, estoy en ello, aunque no consigo concentrarme, estos autores de Psicología me van a matar, no entiendo nada.
Aunque verdaderamente, claro que no entendía nada. ¿cómo iba a entender algo?, si sólo estaba mirando al señorito.
Un día con otro entrelazan sus vidas como si nada, contándose cosas tal vez prohibidas, recuerdos mientras distraen su pecho con tal de no ser invadios el uno por el otro.
Narrador: tú sabes algo más de esa historia, cuéntalo narrador, cuéntalo. (se oyen aplausos mientras se escucha a Leopoldo que ha entrado al Teatro)
Lo único que se de esta historia querido Leopoldo, ya que has venido a escena, te diré que:
Estos dos cuerpos van hoy por la calle todavía juntos, y ni modo, ganas, propósito tienen de finalizar el acto.
Tienen claro que sin pretenderlo han sido bombardeados por una cordura que no les deja, una cordura perteneciente a su mente, tienen claro con quién y dónde quieren estar; señor Leopoldo, no les espere, no van a volver por separado, déjelos.
Pero señor Narrador, me quedará para siempre ese peso, usted no tiene idea, usted no sabe.
Ese caballero nunca la amará como yo la amo, le compré unas rosas blancas que todavía no pude darle, muevo mi cama en la noche pensándola, andándola, besándola, agarrándola.Yo la amo, la amo.
Leopoldo déjese estar, no se perturbe más, Mariana está viviendo por él, Mariana sueña con él y ella desea llegar a la iglesia. En chandal blanco irá él y ella dice que con vestido abierto en la espalda, quieren estar juntos, déjelos.
Narrador no puedo, no debo, no quiero ser espectador, es la mujer de mi vida, la mirada de mi vida, el suspiro de mi vida.
Ni saber usted podrá cuanto la añoré en noches en vela, cuanto le lloré, cuanto
¿y ahora perderla?
Me niego.
Leopoldo siéntate, tranquilízate. ¿Estás en posición cuerda?, mira por la ventana que tienes detras: ¿qué ves?
Leopoldo cae sin poder evitarlo de la silla y dice:
- Es un carruaje blanco, Narrador es ella con un vestido abierto en la espalda, sonríe y parece esperar algo.
Leopoldo tranquilízate, Mariana será cuidada, tratada, amada, respetada, soñada, besada y mil más ¿sabes por qué te lo puedo asegurar?;
Porque ese Don Antonio que va en chandal besándola en aquel carruaje, ese que ves, ese, soy yo.
Leopoldo inmendiatamente mira lo justo de su alrededor y agonizando dice:
- Mariana, perdóname, yo te amaba y no supe decírtelo hasta su llegada.
(cae rígido y una lágrima limpia lo que queda de su fachada)
Memoriales del agua
| Entre las aristas innombrables de cada relámpago cicatrizo tu ausencia. Hoy voluntariamente soy la lluvia, Desaparezco la noche ¡Pero qué relámpagos Y es que me anegas ahora con tu cabello: Y es que hoy todas las lluvias |
Sueño de Plata
Mediante la cascada del pensamiento,
(sensoriales ideas, violento torrente del universo),
los magos, los poetas y los locos,
hacen magia, prestidigitación y profecía.
Por medio de las venas oscuras
de un sistema linfático, que nutre la razón
viven los adictos a la belleza
feroz hambre chacal insaciable,
carroña artificial, que decora la estancia
con su luz de luciérnaga afligida,
que devora la tierra y el humo del infierno
que debate entre placer y dolor
resolviéndolo todo a tiros.
- ¿En realidad está ocurriendo?
Esto amigo mío, es aplastar el tiempo.
Dedos que truenan a la orden de un dios desesperado
porque en el escenario ha muerto su sueño de plata.
Por causa del amor, atropello del alma,
de la estulticia y la ambición, sois el tirano de la comarca
existes mi querido amigo, te resistes a morir,
vitrina de carnicería, coexistes con la muerte, refrigerante.
Por consecuencia has dado vueltas en círculo
perro ansioso, lleno del pulgas omnipresentes
toro rojo en celo,
potrero cercado con piedra
(por los rendijas
se alcanzan a colar las sabandijas)
A hora bien,
estamos aquí reunidos para apedrearte
hasta que muerdas tu lengua,
hasta que borres tus pasos,
hasta que nos devuelvas la realidad tal como era.
Arreglo de comunicación
Las noches se hacen largas
y los soles infinitos
acaso sea porque vos no estás aquí.
Es como cruzar un mar de noches
como perder la oportunidad
que deja la suerte.
Tal vez nuestras miradas
no vuelvan a cruzarse
y entonces
viviré como un ciego
soñando imágenes perdidas
al borde de lo que no podemos prever.
Pero cómo describir el miedo
si una mañana cualquiera
veo en tus ojos reflejados los míos,
Dios me salve de morir
súbitamente de amor
y me deje, con los años,
degustar del doloroso placer
de tu recuerdo.
Han habido hombre enormes
que gastaron sus vidas
buscando ideales
y otros que la perdieron persiguiéndolos…
y yo ¿qué soy?
Si no encuentro el sentido
de estar hoy acá
venga entonces un sueño
que me aleje para siempre
de la razón, del tiempo,
los dolores, los perdones,
y las muertes.
Sé -aunque no lo admita-
que algún día volveremos a vernos
y cansados de la vida
nos miraremos un rato
sin querer reconocernos
Hasta que una ausencia
(vaga de saberse definitiva)
nos muestre lo mucho
que nos hacemos falta
y lo felices que seríamos
si tan sólo
no hubiéramos nacido
este mundo.
Sombras desquebrajadas
Con las brazas distraídas de la niebla,
me enlazo irreverente
al último credo de tu sudor
en desbandada.
Tú inventaste este continente.
que tu lengua desconoció en la mía
para siempre.
Signataria de tu espalda,
no, no sé absolverte:
sólo cayendo he mirado entre el sol
todas mis cegueras olvidadas.
Pero las puertas de tus labios
están entreabiertas
y yo broto maniática sobre tus dinteles
como el más intrincado
y lento versículo de esta noche.
¡Y nada es más certero
que nuestras sombras resquebrajadas!
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